De esa manera, el ciclo de vida de los productos se extiende en los últimos años, y principalmente durante este contexto por el COVID-19, se ha visto un incremento significativo en la demanda de materia prima, sin embargo, una falta en la oferta limitada de recursos naturales. Muchas de las materias primas necesarias para el nuevo mercado mundial y desarrollo tecnológico son limitadas, y ello añadido a un constante crecimiento de la población mundial resulta en una demanda en crecimiento en los próximos años.
Al aplicar este modelo, se debería poder reducir al mínimo los residuos generados. Cuando un producto llega al final de su vida útil, los residuos se deberían poder mantener en la economía en la medida que sea posible, y ser reincorporados nuevamente en el proceso de producción. Estos “residuos” deberían ser productivamente utilizados una y otra vez, creando así un valor adicional dentro de la economía. En comparación con el modelo lineal “usar y tirar”, este nuevo modelo no debería requerir grandes cantidades de materiales y energía para la producción de bienes y servicios.
Es así que los beneficios de aplicar este modelo son: reducir al mínimo la generación de residuos sólidos, emisión de gases de efecto invernadero (GHE; por sus siglas en inglés), mejorar la disponibilidad de materia prima, estimular la competitividad, innovación, e investigación, el crecimiento económico, y el empleo.
Sólo en el Perú se ha generado aproximadamente 8 toneladas de residuos sólidos, estando esta cantidad en constante incremento en los últimos años. Ver estadística ambiental.